CazaPorLibre Gratis · sin registro

Inicio › Extremadura › Temario › Tema 1

La dehesa no es un bosque: es un bosque aclarado a propósito

Tema 1 · El medio natural en Extremadura — Los ecosistemas actuales: dehesa, matorral, pastizal y ribera; Los animales en su ambiente y las migraciones.

Ya sabes cuál sería la vegetación natural de cada zona. Ahora toca lo que hay de verdad, que casi nunca coincide. A veces por causas naturales —el factor edáfico, el grosor del suelo, explica que el encinar pase a matorral según subes hacia la cumbre—, pero sobre todo por obra del hombre.

La dehesa

Es la formación extremeña por excelencia y la que más preguntas da. Son árboles algo dispersos sobre un tapiz de hierba (gramíneas, leguminosas y compuestas). No es natural: se obtiene aclarando el arbolado y roturando el suelo para quitar matorral y favorecer el pasto. Se hicieron sobre bosques de encina, de alcornoque y, en menor medida, de roble.

Su balance tiene dos caras y el examen quiere las dos:

La conclusión que se repite es que nunca hay que convertir la dehesa en la única formación de una comarca: lo bueno es un mosaico de dehesa y bosque.

Matorrales, pastizales y riberas

Matorrales. Los hay naturales, donde el suelo es demasiado fino para sostener árboles, pero la mayoría son de origen humano: se quita el arbolado, se cultiva la ladera, la erosión se lleva el suelo y, cuando el campo se abandona, el bosque ya no puede volver. Los incendios repetidos hacen lo mismo. Los más frecuentes proceden de encinares y alcornocales degradados: jarales, brezales, aulagares y retamales.

Pastizales o pseudoestepas. Donde el bosque se taló del todo para cereal y luego se mantuvo el pastoreo. Parecen terreno pobre, pero albergan comunidades de aves tan valiosas que hoy son objetivo de conservación por derecho propio.

Áreas ribereñas. Fresnedas, alisedas y tamujares retroceden por dos causas concretas: los embalses, que han sumergido tramos enteros, y la extracción de áridos.

El cazador entra en el equilibrio

Presa y predador viven en un equilibrio fluctuante: la abundancia de presas limita cuántos predadores caben, y la presión de los predadores limita cuántas presas hay. El cazador entra ahí como un predador más: para las especies cazables es más presión de depredación, y para los predadores naturales un competidor que les vacía la despensa. Esa intromisión es justo la razón de que haya que planificar y gestionar la caza.

Cazar también cambia la conducta: los jabalíes se vuelven más diurnos donde no se les caza, y los animales aprenden a huir a la distancia que alcanza el arma con la que se les persigue.

Migraciones

No todo desplazamiento es una migración: los cambios de hábitat, las dispersiones y las concentraciones estacionales no cuentan. El término se reserva para los grandes desplazamientos que se repiten dos veces al año en sentido contrario, con el cambio de estación.

Lo dispara el fotoperiodo —las horas de luz— o el clima, pero la causa de fondo es el alimento. Por eso una especie puede dejar de migrar si cambia su comida: el caso extremeño son las cigüeñas que se quedan a invernar gracias a los basureros. Y de ahí una consecuencia de gestión: las migratorias son fauna compartida entre países, y lo que se haga mal en una sola zona de paso perjudica a toda la especie.

En el examen: la dehesa la hizo el hombre aclarando encinares, alcornocales y robledales; da más pasto y bellota, pero es una degradación del bosque y desaparece si no se regenera el arbolado. Los pastizales de La Serena y los Llanos de Cáceres y Trujillo vienen de encinares talados. El cazador actúa como un predador más. Migración = dos desplazamientos al año en sentido opuesto; la dispara el fotoperiodo, pero la causa última es el alimento.

Practica las 10 preguntas de este epígrafe, con su explicación →

← Cada árbol ocupa su franja de altitud y de lluvia
La conservación se legisla en tres pisos: Europa, España y Extremadura →