Inicio › Madrid › Estudiar de oído
Estudiar el examen del cazador de oído
El examen de Madrid son 20 preguntas de teoría y 10 de identificación por fotografía, y hay que sacar 15 y 8 por separado. Esa división manda también en cómo se estudia: una mitad del temario entra perfectamente por el oído y la otra no entra de ninguna manera. Conviene saber cuál es cuál antes de ponerte los cascos.
Lo que sí se aprende escuchando
Todo lo que en el fondo es texto. La legislación —de dónde sale cada norma, quién firma la orden de vedas, qué decide cada administración— es una cadena de ideas, y una cadena de ideas se recuerda mejor contada que leída.
Las cifras, igual. Los 100 metros de margen de seguridad a las zonas habitadas, los 600 metros entre dos tablillas de primer orden, los 90.151,82 € por víctima que cubre el seguro obligatorio. Son datos sueltos, sin nada que mirar, y se aprenden como un número de teléfono: repitiéndolos. En el epígrafe de zonas de seguridad están las doce distancias del temario juntas en una tabla, que es justo el material que pide ser escuchado: casi todos los fallos vienen de cruzar dos cifras parecidas.
Y las listas. Los periodos hábiles, los plazos, quién carga con cada obligación y, sobre todo, el cuadro de infracciones: leves, graves y muy graves, con lo que va en cada cajón. Una lista se canta. Un esquema en papel, no.
Lo que no se puede estudiar de oído
La parte práctica entera. Son diez preguntas con una fotografía delante, y ninguna descripción hablada sustituye a haberla visto antes.
- Las especies. Hay parejas que se parecen mucho: zorzal común y zorzal alirrojo, estornino pinto y estornino negro, paloma zurita y paloma bravía, becada y becacina, y los córvidos negros entre sí. Oír los nombres no ayuda: hay que verlos uno al lado del otro.
- Los rastros. Hozaduras, huellas con la marca del espolón, letrinas de conejo, encames de liebre. Se describen bien con palabras, pero lo que te piden es reconocerlos.
- Las señales del coto. Las medidas y las distancias van de oído sin problema; cuál de las dos mitades de la tablilla de segundo orden es la blanca, no. Eso se mira una vez y ya está.
Para esa parte lo que funciona es el simulacro: las mismas fotos una y otra vez, hasta que el nombre salga solo.
Cuatro cosas que funcionan de verdad
- Di las cifras en voz alta. No las pienses: dilas. «Cien metros a las casas, seiscientos entre tablillas» mientras conduces o friegas se queda mucho mejor que releerlo.
- Hazte preguntas, no resúmenes. En el coche, pregúntate «¿a cuánto van las tablillas de primer orden?» y contesta antes de comprobarlo. Sacar el dato de la cabeza cuesta más que releerlo, y por eso se queda.
- Repasa la víspera y antes de dormir. Es el truco viejo de opositor: diez minutos con la tabla de distancias y el cuadro de infracciones la noche de antes, y nada más.
- Usa el modo audio del simulacro. El test lee el examen en voz alta con la voz del propio dispositivo, de 0,8× a 1,4×, y puede decir también la respuesta. No hay que instalar nada, y sirve para repasar andando.
Nuestro audio del temario
Todavía no está grabado. El texto está escrito y listo —44 epígrafes y unas 25.227 palabras— pero falta convertirlo en voz. Cuando esté será un episodio por epígrafe, con las tablas contadas en voz —«kilómetros por hora» en vez de «km/h»— y descarga libre, como todo lo demás. Mientras tanto el temario se lee entero en la sección de temario.
Y lo demás para preparar el examen: las 500 preguntas con su explicación, las fechas de examen, la orden de vedas, la guía de la licencia madrileña y las dudas.