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Un animal que se deja coger es un animal que falla
Bloque 7 · Sintomatología de las enfermedades de las especies cinegéticas — Signos de enfermedad en el animal vivo; La revisión de la pieza abatida; El deber de avisar y las medidas que toma la Administración.
El examen no te pide diagnosticar, sino darte cuenta de que algo va mal y saber qué hacer entonces. Un animal silvestre sano huye, se esconde y no se deja ver. Cuando uno rompe esa regla, mírale dos veces.
Lo que se ve antes de disparar
| Lo que observas | Por qué es sospechoso |
|---|---|
| No huye, o huye tarde y torpe | La enfermedad quita reflejos y fuerza |
| Anda descoordinado, gira, tropieza | Afectación nerviosa |
| Está fuera de horario: un conejo comiendo a pleno sol | Los animales enfermos pierden el ritmo de actividad |
| Se queda apartado del grupo, echado y cabizbajo | Abatimiento, fiebre |
| Muy delgado, con caderas y columna marcadas | Proceso crónico: parasitosis, sarna, infecciones de larga duración |
| Calvas y costras, sobre todo en base de la cola y patas | Sarna sarcóptica |
| Párpados hinchados y bultos en la cabeza | Mixomatosis en el conejo |
| Varios animales muertos en poco terreno y pocos días | Brote: eso se avisa siempre |
Ante cualquiera de estas señales, lo prudente es no disparar: una pieza enferma no se aprovecha y encima te obliga a manipularla.
Lo que se ve con la pieza en la mano
La revisión es rápida y se hace antes de meter la pieza en el coche.
- Por fuera: abscesos, costras, calvas, hinchazones, olor raro, garrapatas en exceso.
- Al abrir: el momento clave en caza mayor. Busca nódulos blanquecinos, desde focos pequeños hasta bultos grandes de contenido cremoso o duro al corte, en los ganglios de la mandíbula, del cuello y del intestino, en pulmón y en hígado (tuberculosis); quistes redondeados llenos de líquido en hígado o pulmón (hidatidosis); un bazo muy grande y oscuro, violáceo, con puntos de sangre en el riñón y ganglios hemorrágicos, en un jabalí (peste porcina africana).
- En la carne: color, consistencia u olor anormales. Lo machacado por el disparo o por los colmillos de los perros se retira, y con ello la zona de alrededor.
Si algo de esto aparece, la pieza no se consume ni se reparte sin que la valore un veterinario, y desde luego no se vende. La guía de vigilancia sanitaria del Ministerio de Agricultura concreta el caso de la tuberculosis: la canal con lesiones generalizadas se descarta entera; con lesiones localizadas, puede aprovecharse retirando la parte afectada.
Avisar es una obligación, no un detalle
La ley reparte el deber así:
- Quien es titular de un terreno sometido a régimen cinegético especial está obligado a poner en conocimiento de la consellería la aparición de epizootias y a adoptar las medidas sanitarias que se establezcan (art. 83.4.g de la Lei 13/2013).
- Pero el deber no es solo suyo. El reglamento lo extiende a cualquiera que tenga conocimiento o sospecha de una enfermedad que pueda ser epizootia o zoonosis: titulares y vigilantes de tecores, explotaciones cinegéticas, quien tenga piezas en cautividad y los cazadores (art. 25 del Decreto 284/2001). Y pone plazo: no más de 24 horas desde que observaste los indicios, por el medio más rápido.
- El cazador de a pie avisa por el camino más corto: al servizo provincial de Patrimonio Natural o a la Dirección Xeral de Patrimonio Natural, o a los agentes de la autoridad. Se da la especie, el lugar y qué has visto, y el animal se deja donde está o se conserva si ya lo cobraste: sin cuerpo no hay análisis.
La Administración tiene herramientas fuertes. Por razones sanitarias puede suspender el uso de un medio o método de caza, incluido el de los perros, en toda Galicia o en una zona concreta (art. 31 del Decreto 284/2001). Y una epizootia obliga a revisar el plan de ordenación cinegética del tecor, con suspensión de la actividad hasta que la revisión se apruebe (art. 51 de la Lei 13/2013).
De ahí nace otra prohibición: los días de fortuna, aquellos en que por incendios, nevadas, epizootias, inundaciones o sequías la caza pierde sus facultades normales de defensa o se ve obligada a concentrarse (art. 70.1.b). Cazar en ellos sin autorización es infracción leve (art. 84.27).
En el examen: un animal que no huye o que anda de día cuando no toca, sospecha. Nódulos blanquecinos en ganglios y vísceras, tuberculosis; bazo enorme y hemorragias en jabalí, peste porcina africana. La pieza sospechosa se conserva y se avisa; no se entierra ni se come. Avisar es obligación también del cazador, no solo del titular del tecor, y en menos de 24 horas (art. 25 del Decreto 284/2001). Una epizootia convierte el día en día de fortuna: cazar entonces sin autorización es infracción leve.
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