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Un animal que se deja coger es un animal que falla

Bloque 7 · Sintomatología de las enfermedades de las especies cinegéticas — Signos de enfermedad en el animal vivo; La revisión de la pieza abatida; El deber de avisar y las medidas que toma la Administración.

El examen no te pide diagnosticar, sino darte cuenta de que algo va mal y saber qué hacer entonces. Un animal silvestre sano huye, se esconde y no se deja ver. Cuando uno rompe esa regla, mírale dos veces.

Lo que se ve antes de disparar

Lo que observasPor qué es sospechoso
No huye, o huye tarde y torpeLa enfermedad quita reflejos y fuerza
Anda descoordinado, gira, tropiezaAfectación nerviosa
Está fuera de horario: un conejo comiendo a pleno solLos animales enfermos pierden el ritmo de actividad
Se queda apartado del grupo, echado y cabizbajoAbatimiento, fiebre
Muy delgado, con caderas y columna marcadasProceso crónico: parasitosis, sarna, infecciones de larga duración
Calvas y costras, sobre todo en base de la cola y patasSarna sarcóptica
Párpados hinchados y bultos en la cabezaMixomatosis en el conejo
Varios animales muertos en poco terreno y pocos díasBrote: eso se avisa siempre

Ante cualquiera de estas señales, lo prudente es no disparar: una pieza enferma no se aprovecha y encima te obliga a manipularla.

Lo que se ve con la pieza en la mano

La revisión es rápida y se hace antes de meter la pieza en el coche.

Si algo de esto aparece, la pieza no se consume ni se reparte sin que la valore un veterinario, y desde luego no se vende. La guía de vigilancia sanitaria del Ministerio de Agricultura concreta el caso de la tuberculosis: la canal con lesiones generalizadas se descarta entera; con lesiones localizadas, puede aprovecharse retirando la parte afectada.

Avisar es una obligación, no un detalle

La ley reparte el deber así:

La Administración tiene herramientas fuertes. Por razones sanitarias puede suspender el uso de un medio o método de caza, incluido el de los perros, en toda Galicia o en una zona concreta (art. 31 del Decreto 284/2001). Y una epizootia obliga a revisar el plan de ordenación cinegética del tecor, con suspensión de la actividad hasta que la revisión se apruebe (art. 51 de la Lei 13/2013).

De ahí nace otra prohibición: los días de fortuna, aquellos en que por incendios, nevadas, epizootias, inundaciones o sequías la caza pierde sus facultades normales de defensa o se ve obligada a concentrarse (art. 70.1.b). Cazar en ellos sin autorización es infracción leve (art. 84.27).

En el examen: un animal que no huye o que anda de día cuando no toca, sospecha. Nódulos blanquecinos en ganglios y vísceras, tuberculosis; bazo enorme y hemorragias en jabalí, peste porcina africana. La pieza sospechosa se conserva y se avisa; no se entierra ni se come. Avisar es obligación también del cazador, no solo del titular del tecor, y en menos de 24 horas (art. 25 del Decreto 284/2001). Una epizootia convierte el día en día de fortuna: cazar entonces sin autorización es infracción leve.

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