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La parte de la ética que ya es obligatoria
Tema 13 · Ética del cazador. Respeto por la naturaleza — Muerte menos cruenta e identificación previa; Residuos y vainas; Responsabilidad del cazador y del organizador; La pieza herida.
Este tema suele contarse como una lista de buenas intenciones. No lo es del todo: una parte de la ética del cazador está escrita en el reglamento y se sanciona. Conviene separar norma de recomendación, porque el examen pregunta las dos cosas.
Muerte menos cruenta e identificación previa
El artículo 64.1 del Decreto 34/2016 impone cuatro obligaciones a todas las personas que participan en una acción cinegética. Las dos primeras son ética convertida en norma:
- Tomar las medidas oportunas para que los animales sean abatidos o capturados en las condiciones menos cruentas y dolorosas posibles.
- Disparar solo cuando se haya reconocido la especie y, en su caso, el sexo y la edad.
La segunda es doblemente exigente. No basta con distinguir un jabalí de un ciervo: en caza mayor hay que reconocer sexo y edad antes del disparo, porque de eso depende que la pieza sea legal. El artículo 35.1 del mismo decreto prohíbe abatir varetos de más de 10 centímetros de cuerna, horquillones —machos de ciervo sin rosetas formadas en la base—, hembras de jabalí acompañadas de rayones y los propios rayones. No se aplica en las partes cerradas de los cotos.
La Ley lo refuerza: cazar o transportar piezas cuya edad o sexo, siendo notorios, no concuerden con los permitidos está prohibido (art. 38.d) y es infracción grave.
Ahí coinciden ética y ley: si no lo identificas, no disparas. Un disparo no identificado es a la vez riesgo de accidente e infracción probable.
Residuos y vainas
Las otras dos obligaciones del artículo 64.1 son de comportamiento en el campo:
- Cumplir las normas de desarrollo de la actividad establecidas por el organizador.
- Eliminar los residuos producidos de forma responsable y respetuosa con el medio ambiente, quedando prohibido el abandono de las vainas de los cartuchos o de cualquier otro residuo no orgánico.
Subráyalo: abandonar las vainas está prohibido por el reglamento, no es solo mala educación. Y como no está tipificado de otro modo, entra por el cajón de sastre del artículo 85.1.10.º de la Ley: infracción leve.
Responsabilidad del cazador y del organizador
La Ley 14/2010 reparte la responsabilidad con claridad.
El cazador responde de los daños que cause, salvo culpa o negligencia del perjudicado, o hecho imputable al organizador o al titular del terreno (art. 69). Y todo cazador con armas debe tener un seguro de responsabilidad civil que cubra los daños del uso del arma y del ejercicio de la caza (art. 54.2).
El organizador de una acción colectiva debe informar de las condiciones, medidas de seguridad y colocación de los puestos, adoptar esas medidas y hacerlas cumplir, e informar de las limitaciones del plan técnico (art. 64.3 del Decreto 34/2016).
La pieza herida
Es el punto donde la ética manda más que la letra. Las recomendaciones del Consejo de Europa que recoge el material formativo de la Junta son explícitas: no se abandona una pieza herida; hay que intentar cobrarla y rematarla de inmediato para evitar sufrimiento innecesario. Y no se dispara si la munición es insuficiente o la distancia excesiva para causar una muerte efectiva.
La norma lo acompaña por dos vías:
- En caza mayor se puede usar un perro de rastro para buscar las piezas heridas, que debe permanecer atado hasta el momento del cobro (art. 35.7 del Decreto 34/2016).
- Si hay que abandonar el puesto para rematar con arma blanca una pieza herida, hay que advertir previamente a los ocupantes de los puestos cercanos (art. 60.3). La ética de rematar no anula la seguridad: la obliga a avisar.
En el examen: el reglamento obliga a abatir en las condiciones menos cruentas y dolorosas posibles y a disparar solo tras reconocer especie, sexo y edad. Prohibido abandonar las vainas. No se abaten varetos de más de 10 cm de cuerna, horquillones, hembras de jabalí con rayones ni rayones. El cazador responde de los daños salvo culpa del perjudicado, del organizador o del titular. El perro de rastro va atado hasta el cobro.
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