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La pieza es de quien la caza legalmente, y desde que cae
Tema 12 · El comportamiento y la ética del cazador — Propiedad de las especies de caza.
Un animal sin dueño hasta que se caza
Mientras corre por el monte, la pieza de caza no es de nadie: ni del dueño de la finca ni del titular del coto. El Código Civil (art. 610) cuenta los animales que son objeto de caza entre las cosas que se adquieren por ocupación, es decir, apoderándose de ellas.
La Ley 8/2003 (art. 51.1) aplica esa regla a la caza con dos matices:
- Solo si la acción de cazar se ajusta a la ley. Quien caza sin permiso, en veda o con medios prohibidos no se hace dueño de nada: la pieza se ocupa y se le da el destino que marca el Reglamento.
- La pieza se entiende ocupada desde el momento de su muerte o captura. No desde que la ves, ni desde que la hieres, ni desde que la metes en el morral.
Los acuerdos van primero
En las cacerías, las partes pueden pactar a quién corresponden las piezas (art. 51.2). Es frecuente en monterías y ojeos, donde el organizador fija las normas de antemano: qué se lleva cada cazador y qué pasa con los trofeos o con la carne.
Si hay dudas: costumbre y, si no, la Ley
Cuando dos cazadores reclaman la misma pieza, se aplican primero los usos y costumbres del lugar. Si no los hay, la Ley decide según el tipo de caza (art. 51.3):
| Tipo de pieza | A quién corresponde |
|---|---|
| Caza mayor | Al autor de la primera sangre |
| Caza menor | Al cazador que le dio muerte |
| Especies voladoras | A quien la abate |
Ejemplos: si en una montería dos cazadores tiran al mismo ciervo y no hay costumbre ni pacto, el ciervo es de quien lo hirió primero, aunque el otro le diera el tiro de gracia. Si dos cazadores tiran a la vez a una perdiz en vuelo, es de quien la derribó. La regla de la primera sangre es de la caza mayor; no se aplica a las aves.
La pieza herida que cruza la linde
El cazador que hiere una pieza en un terreno donde puede cazar tiene derecho a cobrarla aunque entre en terreno ajeno (art. 51.4), pero con condiciones:
- Terreno abierto y pieza visible desde la linde: puedes entrar sin pedir permiso, con el arma abierta o descargada y el perro atado. La Ley exceptúa la caza de liebre con galgo, en la que no se exige llevar el perro atado.
- Terreno cercado o pieza que no se ve desde la linde: necesitas autorización del titular o del propietario.
- Si te niega la autorización, queda obligado a entregarte la pieza, herida o muerta, siempre que la encuentre o pueda atraparla.
Lo que no puedes hacer es entrar con el arma cargada «por si se levanta», ni saltar una cerca sin permiso porque la pieza «ya es tuya».
Y quién paga los daños
La propiedad de la pieza tiene su contrapartida en la responsabilidad. Todo cazador responde de los daños que cause cazando (Ley 8/2003, art. 54.1). Si en una partida no se puede saber quién los causó, responden todos solidariamente y, de forma subsidiaria, el titular del coto o el organizador (art. 54.2). El dueño de los perros, además, responde de lo que hagan (art. 52.2).
En el examen: la pieza se ocupa desde su muerte o captura. Sin costumbre ni pacto: caza mayor, primera sangre; caza menor, quien la mata; aves, quien la abate. Para cobrar en finca ajena abierta y con la pieza a la vista, arma abierta o descargada y perro atado. Si el terreno está cercado, permiso; y si te lo niegan, el dueño tiene que entregarte la pieza.
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