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Cazar bien es cazar de forma que mañana siga habiendo caza
Tema 12 · El comportamiento y la ética del cazador — El cazador respetuoso; Caza y conservación de la Naturaleza.
El campo es de todos
El cazador comparte el monte con agricultores, ganaderos, senderistas y otros cazadores. Respetarlos es parte de cazar bien:
- Cancelas como estaban: si estaba cerrada, se cierra al pasar. No se saltan alambradas ni se dañan cultivos o cercas, y nunca se tira hacia el ganado ni se le espanta.
- Tus residuos, contigo. El Reglamento hace responsable al cazador de recoger las vainas de sus cartuchos y los restos inorgánicos (vidrio, plástico, metal) en cualquier modalidad. En las cacerías colectivas, como ojeos, batidas o monterías, responden además los organizadores del abandono de residuos en el terreno (Decreto 126/2017, art. 81.3).
- Lo que rompes, lo pagas: todo cazador responde de los daños que cause cazando (Ley 8/2003, art. 54.1).
- Con los agentes de la autoridad, colaboración: enseñar la documentación, el arma o el morral cuando lo piden es una obligación, y negarse es infracción grave.
Respeto a la pieza
- Tira solo a distancias en las que tu arma mata con limpieza. Los tiros largos multiplican las piezas heridas que escapan y mueren sin cobrar.
- Identifica la especie, y el sexo o la edad cuando el permiso dependa de ello, antes de disparar.
- Busca siempre la pieza herida. Si hieres un jabalí desde el puesto de una montería, no salgas a buscarlo: fíjate en el sitio y avisa al organizador para que, al acabar, un perro de rastro de sangre lo busque.
- No abandones a tus perros. Dejar en el campo al perro que ya no sirve, poniendo en peligro su vida, es delito (Código Penal, art. 340 ter).
Caza y conservación, un binomio compatible
La Ley 8/2003 no ve la caza como enemiga de la naturaleza, sino como una forma de aprovecharla con orden. Lo dice en su art. 35.1: la caza tiene como finalidad la protección, conservación, fomento y aprovechamiento ordenado de los recursos cinegéticos, de manera compatible con el equilibrio natural. No se trata de sacar el máximo de capturas ni de eliminar predadores.
Esa idea se traduce en reglas concretas:
| Regla | Norma |
|---|---|
| Los periodos hábiles no pueden coincidir con el celo, la reproducción y la crianza de las aves, ni con la migración prenupcial de las migratorias | Ley 8/2003, art. 35.2.c |
| Todo coto tiene un plan técnico con inventario de poblaciones y capturas previstas | Art. 38.1 |
| El plan delimita una zona de reserva donde no se caza, para que las poblaciones se refugien y críen. Cazar en ella es infracción grave | Arts. 38.1 y 77.26 |
| Destruir vivares y nidos de especies cinegéticas, o recoger sus crías o huevos, está prohibido. Hacerlo intencionadamente es muy grave | Arts. 55.1.b y 78.12 |
| Colocar venenos o cebos envenenados es infracción muy grave y, para cazar, delito | Art. 75.7; Código Penal, art. 336 |
| El plomo, fuera de los humedales | Decreto 126/2017, art. 82.3 |
| Hay que comunicar a la Consejería los síntomas de epizootias o zoonosis; no hacerlo es grave | Art. 74.12 |
El cazador aporta además lo que ve: avisar de animales enfermos o muertos, respetar los cupos y cuidar el hábitat hacen que la caza siga siendo un recurso renovable.
En el examen: la finalidad de la caza es proteger, conservar, fomentar y aprovechar con orden, no el máximo de capturas. Las vainas las recoge el cazador; en las cacerías colectivas responden también los organizadores. Pieza herida en montería: quieto en el puesto y aviso. La zona de reserva sirve de refugio: en ella no se caza. Destruir nidos o vivares a propósito: muy grave.
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