CazaPorLibre Gratis · sin registro

Inicio › Región de Murcia › Temario › Tema 4

Siete de cada diez hectáreas protegidas de Murcia son terreno de caza

Tema 4 · La caza en la Región de Murcia — Origen de la caza en la Región; El papel de la caza en la conservación de la biodiversidad; Avales supranacionales.

Una actividad pintada en las rocas

En Murcia se caza desde la prehistoria, y se sabe porque quedó dibujado: hay más de 100 abrigos con pinturas rupestres con escenas de caza, de entre 12.000 y 3.000 años antes de Cristo. Forman parte del arte rupestre del Arco Mediterráneo, Patrimonio de la Humanidad desde 1998.

Hoy la caza aprovecha un recurso natural renovable, pero no está sola en el monte: comparte terreno con la agricultura, la ganadería, lo forestal o el turismo, y sus piezas son además alimento de especies protegidas. Cuando esos intereses chocan, arbitra la Administración. La idea de toda la normativa es la misma: hacer compatibles caza y conservación.

Cuánto terreno protegido es cinegético

Tipo de espacio en la RegiónSuperficie donde se puede cazar
Espacios Naturales Protegidos69,30 %
LIC35,75 %
ZEPA42,27 %
Red de Corredores Ecológicos74,04 %
Montes públicos84,93 %

Con estas cifras, la caza pesa mucho en la conservación regional: se practica en buena parte de los espacios que más importan.

Por qué la caza puede conservar

Mucho dinero y poco cemento. Según un informe de Deloitte para la Fundación Artemisan, la caza mueve en España más de 6.475 millones de euros al año, sostiene 187.000 empleos y supone el 0,3 % del PIB. Y como no es masiva, apenas necesita infraestructuras.

Es selectiva. En la caza de trofeos se abaten pocos ejemplares, los mejores, para que la zona siga dando buenos trofeos en el futuro.

Conserva espacios, por tres vías:

  1. El interés cinegético ha protegido muchos espacios frente a su destrucción. Un coto con buena población de conejo, por ejemplo, favorece al lince.
  2. Licencias, tasas e impuestos de los cotos generan ingresos públicos que a menudo acaban en conservación.
  3. Los titulares de cotos invierten en mejoras y vigilancia: desbroces, siembras, cortafuegos, charcas, majanos, puntos de agua, control de la carga ganadera o depósitos para las vainas de los cartuchos.

Ha devuelto especies. El ciervo y el corzo figuraban como extinguidos en la Ley 7/1995 de Fauna Silvestre; hoy viven en Murcia gracias a reintroducciones ligadas a su aprovechamiento cinegético.

Da renta al medio rural y ayuda a fijar población.

Vigila la sanidad. La fauna silvestre interviene en enfermedades como la tuberculosis, la gripe aviar o la peste porcina africana, y los brotes suelen ir ligados a superpoblaciones. Los cazadores detectan antes que nadie a los animales enfermos, y en muchos cotos un veterinario revisa las piezas. Si un cazador o un titular sabe o sospecha que hay una enfermedad que afecta a la caza, está obligado a comunicarlo: el manual indica hacerlo al Centro de Coordinación Forestal (CECOFOR) en un máximo de 48 horas.

El respaldo internacional

Organismo o textoQué aporta
CITESControla el movimiento de trofeos de especies de sus apéndices, a veces con cupos por país
UICNEn su congreso de Amán (2000) aceptó que el uso sostenible de los recursos silvestres puede ayudar a conservar
CIC (Consejo Internacional de la Caza)Creado en 1928; impulsa el turismo cinegético sostenible
FACEReúne a las federaciones de caza europeas, unos siete millones de cazadores
ELORepresenta a los propietarios rurales europeos
Carta Europea sobre Caza y BiodiversidadAdoptada en 2007 en el marco del Convenio de Berna

En el examen: pinturas rupestres, Patrimonio de la Humanidad desde 1998. Se caza en el 69,30 % de los espacios protegidos y en el 84,93 % de los montes públicos. Ciervo y corzo: extinguidos en la Ley 7/1995, hoy presentes por reintroducción. Enfermedad sospechosa: comunicación obligatoria, 48 horas según el manual. CIC, 1928; Carta Europea de Caza y Biodiversidad, 2007.

Practica las 13 preguntas de este epígrafe, con su explicación →

← En el secano no todo lo que vuela es una perdiz
Alimento, refugio y tranquilidad: lo que el campo moderno quita a la caza →