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Cuando sobran animales o enferman, también se gestiona cazando

Tema 7 · La gestión de la caza — preguntas 190 a 192, 195 y 197.

Enfermedades de la caza

Las especies cinegéticas pueden padecer enfermedades víricas, bacterianas o parasitarias, y algunas se contagian a otros animales o a las personas.

GrupoEjemplos
Propias del conejoMixomatosis y neumonía vírica hemorrágica (NVH), que en algunos años diezman sus poblaciones
Compartidas con el ganadoBrucelosis, tuberculosis, peste porcina
Zoonosis (pasan a las personas)Tularemia, triquinosis

Ante una epizootia, todos los que intervienen en la gestión tienen que estar alerta y avisar a la Administración de cualquier síntoma que vean al cazar o en las piezas abatidas. Eso incluye a los ayuntamientos, a los titulares cinegéticos y al personal de vigilancia, además de los propios cazadores.

La mejor prevención va unida al resto de la gestión: animales sanos, bien alimentados y con refugio resisten mejor, y las densidades altas o los ejemplares débiles facilitan el contagio. Por eso también se practica la caza selectiva, que retira ejemplares enfermos, heridos o defectuosos y corrige desequilibrios de sexos y edades.

El control poblacional

A veces una especie abunda tanto que causa daños, y hay que reducir su número. Eso es un control poblacional: la Ley 4/2021 lo define como las actuaciones, de caza o de otro tipo autorizadas, dirigidas a rebajar los efectivos de una especie cinegética. No es contar animales ni censar especies protegidas, y tampoco esterilizar ciervas.

Aquí la caza no es recreo: busca, entre otros fines, evitar riesgos para la salud y la seguridad de las personas, prevenir accidentes de tráfico o aéreos, proteger cultivos, ganado, bosques, fauna y aguas, hacer control sanitario o corregir desequilibrios.

Cómo funciona:

Si el problema es grave y concentrado, la Consejería puede declarar la emergencia cinegética en esa zona.

Los predadores

Cuando la especie que sobra es un predador cinegético, puede frenar e incluso hacer desaparecer a sus presas. Su reducción se llama control de especies cinegéticas predadoras, y la Administración puede autorizarla de forma excepcional también en veda, con trampas homologadas si hace falta.

En el examen: la mixomatosis la padecen los conejos; no los zorros ni los jabalíes, y la opción de que la liebre la pasa al hombre es falsa. Ante una epizootia están obligados todos: ayuntamientos, titulares y vigilantes. El control poblacional sirve para reducir una población que causa daños, no para contarla. Y los predadores cinegéticos ni se cazan solo en periodo hábil ni sin permiso: la Administración puede autorizar su caza en veda de forma excepcional.

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